sábado, 13 de febrero de 2016

Cambio de ruta.

Hace cerca de quince años la Internet se transformó radicalmente gracias a las posibilidades de la Web 2.0. para producir páginas. Esta fue una revolución profunda en la comunicación ya que permitió una más fácil generación de contenidos por parte de los usuarios lo que a su vez transformó la manera de utilizar la red. El potencial de este recurso tecnológico para la comunicación, discusión y colaboración entre diferentes personas con intereses comunes dio un paso gigante, pero también tiene problemas muy serios.

El fenómeno me llamó fuertemente la atención pues yo venía ensayando la construcción de páginas web para la discusión e intercambio de información y conocimiento entre estudiantes, desde finales de la década de 1990. Obviamente, eran páginas que solían quedarse como proyectos en mi computadora por la imposibilidad económica de acceder a un servidor, un diseñador web y porque entonces mis conocimientos de programación eran muy reducidos. Así que, cuando apareció la posibilidad de publicar en línea páginas personales y luego el blogging, me puse a experimentar. Comencé por ensayar varias estrategias: las dos o tres primeras gracias a b2/cafelog, que por fortuna se han perdido. Luego, por ahí de finales de 2005, inicié un proyecto llamado Cibercliografía, que estaba alojado en WordPress (el heredero de b2/cafelog), y en el cual desarrollé por primera vez el interés en revisar y discutir las posibilidades de navegar por la historia en la era digital. Esa fue una de las rutas más interesantes de este viaje: reflexionar sobre lo qué estábamos haciendo con el conocimiento ante la apertura (casi) sin restricciones de la información por Internet. Pero el proyecto se canceló por razones que no viene a cuento comentar, aunque debo confesar que las críticas al estilo "eso de tener un blog no es de historiadores serios", quizá hayan tenido mucho que ver.

A finales de 2009 abrí Cuaderno de Notas, aunque decidí incluir algunas cosas previamente publicadas en Cibercliografía. Sin embargo, este blog se volvió muy formal y quedó encadenado a las reglas de la academia, dedicándole casi todo el espacio a reseñas de libros y novedades con alguno que otro texto por ahí sobre curiosidades o alguna opinión sobre nuestro trabajo como historiadores. Luego, el blog se indexó en Nuevo Mundo Radar, de hypotheses lo cual, en vez de ser un incentivo, me paralizó pues dejé de escribir en él.

Sin embargo, el espíritu de Cibercliografía está aún presente, aunque no tiene cabida en este blog dada la naturaleza colaborativa del proyecto. Por eso cierro este tramo del camino. Aquí resta por publicar media docena de borradores pendientes, lo que haré en cuanto me sea posible ya que se los debo. Pero Ítaca está en el horizonte y la experiencia de las otras Ítacas hace necesario reconsiderar mejor los puertos de la ruta. Así que regreso al proyecto de navegación original en el que he estado trabajando con un colectivo de colegas y amigos.

En breve pondremos en funcionamiento un sitio colectivo en la web, independiente, porque creemos que hemos aplazado mucho una discusión muy necesaria que tiene que ver con nuestro trabajo como historiadores en la era los recursos digitales informáticos.

 En unos días más, nos podrán seguir en: cibercliografia.org

Allá nos leemos.

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